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APECTOS DE FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA EDUCATIVO

Updated: Dec 4, 2022

Después de estar trabajando 5 años para el sistema educativo americano, me he formado una opinión propia sobre el mismo. Bueno, al menos sobre el del estado donde yo he desarrollado mi actividad. Me gustaría sobre todo subrayar ésto, que escribo desde la subjetividad, desde mi experiencia y enunciando mis propias conclusiones. No trato de realizar afirmaciones taxativas; las mías, son opiniones totalmente cuestionables y discutibles.


Dicho ésto, muchas veces pienso que la educación aquí es una víctima más de la idiosincrasia del país.


Mi impresión es que Estados Unidos es una sociedad muy analítica. Dedica una gran cantidad de estudios a evaluar sus prácticas a través de estadísticas y datos. Esta realidad ha dirigido a la escuela a convertirse en una más en la lista. Tests y pruebas florecen con asiudidad en el día a día académico. Llevando con frecuencia al "burn out" de alumnos y profesores.


Desde la Administración y los órganos de gobierno hay una gran preocupación por el éxito y el aprendizaje de sus ciudadanos. Se invierte mucho en formación del profesorado y en la dotación de recursos para que ésto se haga posible, no sólo económicamente, también desde la redacción de planes de actuación "infalibles".


Para llegar a esos objetivos marcados, se comienza por el plan educativo estatal, le siguen las gestiones de los distintos distritos escolares, continúa después en las administraciones de los colegios, y finalmente llega a los maestros que están en el aula. Al final, el plan se convierte en una jerarquía de estrés a distintos niveles, uno a uno se van estrangulando a los otros con exigencias y demandas para mejorar cifras.


De esta manera, la falacia de mejora lleva en última instancia al maestro a dedicarse única y exclusivamente a preparar a sus alumnos para los tests. Planificamos la enseñanza para los contenidos que van a ser evaluados, y analizamos el producto de sus evaluaciones en interminables hojas de excel, llenas de porcentajes y comparativas.


En un estado como éste, la tasa de inmigración es elevadísima, el número de alumnos escolarizados a lo largo del año fluctúa vertiginosamente, haciendo que casi cada semana en muchas aulas escolares se despidan a algunos de sus estudiantes porque se cambian de lugar de residencia y de la misma manera, se reciben a niños recién llegados de países que estaban sin escolarizar. Al maestro se le hace muy complicado llegar a atender todas las necesidades que surgen de una situación como ésta, y más si tiene que estar planificando sus lecciones, orientándolas a enseñar a los niños a pasar los tests.


Importa más que el profesor sea capaz de entregar un “Data analysis” fidedigno y un plan de mejora a tiempo, que una reflexión sobre las necesidades de aprendizaje de los alumnos y un proyecto de enseñanza acorde a esos déficits. Ilustrando con un ejemplo; he tenido alumnos que casi no sabían los nombres de los números o sumar, pero tenía que concentrarme en que resolvieran un problema con múltiples pasos en los que tenían que dividir. Así de complicado.


Personalmente, a mí como maestra, en muchos momentos, obviamente, me ha generado frustración.


La primera sensación que se tiene cuando llegas aquí es que se trabaja mucho. En Texas, empezando por el horario. Las clases comienzan a las 7:30am, o 7am si tienes ”morning duty”(“morning duty”= recibir a los alumnos cuando llegan a la escuela). Ésto implica levantarse alrededor de las 6am. Las clases terminan a las 3:30pm, aunque muchos días, como en España, la jornada del maestro se extiende a horas extra cuando se van los niños, ya sea en el colegio o en casa.


Cuando llevas un par de meses trabajando al ritmo "yankee", el cuerpo comienza a resentirse y el cansancio mental empieza a hacer mella. 8 horas seguidas con niños es, casi siempre, agotador. Recreos hay uno al día de 25min, la vigilancia de recreo por parte del profesor con su grupo es diaria, no hay turnos, todos los días sales con tus alumnos al recreo. El lunch es de 30min, tú llevas a tus estudiantes a la cafetería y los vas a recoger, el resto del tiempo que te queda en ese “break” es para irte corriendo a por el tupper, a la sala de profesores, calentarlo en el microondas, comer, e ir al baño, porque en algún momento,”¡hay que ir al baño!”.


Las exigencias del guión en cuanto a tests y exámenes complican un poco más el panorama, y conforme más alto sea el curso que enseñas más espinoso puede llegar a convertirse.


El tipo de escuela también influye. Las escuelas denominadas “Title I” (de especial dificultad por acoger a las familias de nivel socioeconómico más bajo), suelen ser las más complejas.


Pero al final, uno se adapta. Gracias a esta experiencia yo puedo decir que he adquirido, o desarrollado, muchas habilidades. Me vuelto más resiliente, más multitasking, más resolutiva, más camaleónica, mucho más capaz de darle la vuelta a las situaciones para que resulten más beneficiosas para todos, para mí y mis alumnos.

Para compensar mis días malos me dedico a concentrarme en todos los otros aspectos, los que admiro de este sistema, y a los que dedico también mi observación y reflexión (de ellos hablo en otros posts).


A trabajar en el sistema educativo americano hay que venir con ganas, con apertura de mente, y teniendo presente que todo lo que has aprendido hasta el momento te va a servir, pero tienes que humildemente dejarlo a un lado y aceptar que estás en otra cosa, estás para que te enseñen a ti y para mirar con los ojos de la curiosidad y la crítica constructiva.



Cerraré este artículo diciendo algo que tengo muy en cuenta. Este blog es fruto precisamente de haber vivido aquí estos años. Una oportunidad que sin el programa de Profesores Visitantes y sin vivir todas estas experiencias de las que ahora me atrevo a opinar, no hubiera tenido. Ser PPVV ha sido un orgullo y un gran hito en mi carrera, algo que me ha cambiado para siempre, y a lo que estoy muy agradecida.






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